La flor llegó a España desde América durante el sigo XVI. Los colonizadores la traían como presente para sus seres queridos. Sin embargo, el origen de esta planta, aunque incierto en cuanto a fechas exactas, se remonta hasta la antigüedad.
Los aztecas hacían imágenes de oro y coronaban a sus princesas con flores de girasol; los indios americanos lograban hacer pintura (una especie de aceite pastoso) utilizando sus pétalos; los indígenas de México y Arizona lo cultivaban para hacer harina…
Tres siglos después de llegar a España, en el s. XIX, el girasol empieza a usarse como base para hacer aceite. Y ya bien entrado el s. XX, en la década de los 60, es cuando empieza a verse como una buena alternativa de labranza para los campos andaluces. Así, poco a poco, España se ha ido convirtiendo en el primer país de la UE con mayor superficie de siembra de girasol. |