Cabe destacar que la soja se adapta perfectamente a diferentes climas y que resulta una planta fuerte frente a plagas y enfermedades, por lo que su cultivo es muy rentable.
La recolecta de la semilla se da cuando la vaina amarillea, si bien cada vaina puede contener habas de diferentes colores según su variedad, la más apreciada para la posterior obtención del aceite es la de color amarillo.
Una vez terminada la recolecta y limpias las habas, éstas se prensan en una máquina adecuada para ello. Gracias a este mecanismo se consigue un aceite de color amarillo rojizo propio de la soja, que pasando por un complejo proceso de refinamiento y posterior envasado, termina por estar preparado para salir al mercado.
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